viernes, 30 de octubre de 2009

Volvo camino a China

Ya desde hace unos días se viene dando la noticia en la prensa sueca de que China comprara al gigante sueco Volvo. Uno hecho como este tiene una gran significancia para Suecia ya que la Volvo es una industria que promueve miles de puestos de trabajos. Actualmente hay muchos obreros suecos que han perdido sus empleos por que las empresas empacan sus maletas y siguen la ruta a China.

Cuando se escucha a los sindicatos hablar curiosamente acusan al gobierno y a las empresas de casa como las culpables de que las mismas se vayan para China. Pero hasta ahora no se ha escuchado ninguna critica hacia el “Dragón Rojo”, al no ser una o dos palabras en donde se quejan de las condiciones que tendrán los trabajadores chinos a diferencia de los suecos. Los trabajadores chinos de las empresas automovilísticas reciben en salario sólo el 10% de lo que recibe un sueco.

Tampoco se ha visto mucho a la izquierda protestando en contra del verdadero centro del problema, “El Capitalismo Chino”. Al no ser que en los círculos comunistas suecos este ejemplo de rapiña económica por parte del gran capital tenga que ver con el socialismo. Esta misma izquierda que hoy está bajo mutismo cuando sus compatriotas pierden sus trabajos es la misma que en silencio vio las masacres de los musulmanes chinos hace unos meses atrás.

Pero no le echemos toda la culpa a la izquierda pues la derecha también mira sin pronunciar palabra como el capital chino absorbe la economía sueca. Quizá el silencio no por razones “ideológicas” como la izquierda pero si posiblemente por alguna ganancia económica.

A ninguna de las dos tendencias ideológicas y políticas de Suecia le ha interesado mucho los abusos que se cometen en China contra los trabajadores. Bajos salarios, condiciones de trabajo deplorables y en muchos casos con riesgos para sus vidas, falta de derechos laborales, falta del derecho de fundar sindicatos independientes. Un paraíso tanto para el capitalista que va a China con su dinero para explotar sin misericordia a millones de seres humanos como para el comunista que tiene como meta una sociedad esclava.

En China todavía viven los campos de trabajo forzados por donde han pasado muchos defensores de los derechos humanos, y muchos de los productos que se venden en occidente vienen de esos campos de trabajos forzados, conocidos como Laogai, el GULAG de China.

Occidente siempre ha estado conciente que muchos productos provenientes de China han sido fabricado por personas privadas de su libertad y a los que se les obliga trabajar como esclavos. El caso chino no es nada nuevo, ya a finales de los años 20 se trato de boicotear los productos que provenían de la Unión Soviética y que eran producidos en los GULAG por los presos.

Anne Applebaum describe en su libro sobre el GULAG que en 1929 -1930 se realizó en Inglaterra y Estados Unidos una campaña de boicot contra los productos de bajo precio provenientes de la Unión Soviética, de los que se sospechaba que provenían de trabajo forzado. Paradójicamente la izquierda no se sumó al boicot aun sabiendo muchos de sus dirigentes la suerte que habían corrido sus hermanos de clase.

A diferencia de la izquierda europea, en Estados Unidos salieron los sindicatos a protestar, en especial American Federation of Labor, que apoyo una campaña para que todo lo producido por presos o trabajo forzado no entre por los puertos norteamericanos. La campaña fue apoyada por el departamento de finanzas que duró una semana, ya que el departamento de exteriores no apoyó el proyecto.

A Occidente le están dando con su propia medicina, China se ha convertido en un dragón que no hay quien lo pare, y que en vez de echar fuego aspira y se lleva las fabricas y las empresas que su aliento encuentra. Como a nadie le conviene decir nada son pocos los que protestan, por una parte por una supuesta conveniencia ideológica, como lo hace la izquierda, por otra la conveniencia económica como lo hace la derecha.

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La joven de la foto cruzó a Hon Kong en 1962, en ese momento espera ser deportada por las fuerzas britanicas de vuelta a China. Lo mismo que promuebe la ley pies secos/pies mojados con los cubanos. (Foto:Forum för levande historia, “Brott mot mänskligeten under kommunistiska regimer”)

Habría que preguntarse si realmente los fundamentos de Occidente son realmente los basados en los derechos fundamentales del hombre como los que proclama la Revolución Americana de 1776, y la Revolución Francesa de 1789. Hoy día el Dragón Rojo de China se lo lleva todo tras de sí, sin que nadie proteste o sin que nadie oponga la mínima resistencia. La caída de las empresas suecas en las manos chinas, puede señalar que hoy la brújula del capitalismo comienza a señalar hacia China, y los valores humanos, por su puesto, que ayer se consideraban según el verde del dólar, hoy se pesan en una balanza de un dólar que se enrojece más y más.

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