lunes, 26 de marzo de 2012

La toma por Benedicto XVI de la oficina ideológica del estado cubano, y el gatopardismo de la oficialidad cubana.

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Las declaraciones del papa, Benedicto XVI, referentes al marxismo dicen mucho sobre la actualidad de esta ideología en el mundo y en específico en Cuba. Además, dejan mucho que decir de las relaciones existentes actualmente entre el estado cubano y la Iglesia Católica. Para entender mejor esta problemática hay que preguntarse si la respuesta de Benedicto XVI a los periodistas: “el marxismo, tal como fue concebido no responde a la realidad” ha sido espontánea o hay en ella una especie de intro a lo que será más adelante la visita a Cuba.

Es importante ver más de cerca las palabras de Benedicto XVI . Hay que primeramente hacer una distinción entre palabra marxismo, en donde la referencia va hacía la esencia de la ideología marxista, y lo que viene a continuación, “tal y como fue concebido”, que viene a ser más bien la praxis de la esencia del marxismo. “Tal y como fue concebido” señala hacia como se trató de, en distintos contextos, llevar a la praxis la esencia que el marxismo plantea. Así es el caso de La Unión Soviética, China y caso mismo de Cuba.

Es verdad que las afirmaciones son un tiro a la ideología del estado cubano, quizás más bien la ideología del pasado. Muchos cambios ha habido en Cuba para poder llamar a ese estado como socialista. La Religión y en particular la Iglesia Católica en Cuba ha sido uno de los actores principales.

La reacción de la oficialidad cubana es una muestra sintomática del estado del régimen cubano, que no debería de pasarse por alto. Todos esperábamos una respuesta contundente en la que se rebatiera las afirmaciones de Benedicto XVI. Pero la respuesta estuvo muy lejos de ser la típica cargada de elementos ideológicos que ha servido un tanto para rebatir a la religión y otro tanto como defensa del marxismo. Así al menos lo mostraron las palabras del canciller cubano Bruno Rodríguez.

Es difícil creer que Benedicto XVI, horas antes de viajar a Cuba haga unas declaraciones que pongan en juego su compleja visita a la Isla. Habrá que preguntarse si Benedicto XVI, antes de afirmar lo dicho, no ha estado seguro que las relaciones entre el estado cubano y la Iglesia Católica en Cuba son lo suficientemente seguras para que él exprese una frase tan provocadora y controversial. La afirmación de Benedicto como tal desvela mucho sobre la posición de la Iglesia Católica en Cuba en relación al estado cubano.

Por esto anterior lo más lógico es preguntarse: ¿qué está detrás de la afirmación de Benedicto XVI? La respuesta tiene dos partes. La primera tiene que ver con la retirada ideológica del marxismo en Cuba, que ya no sustenta las necesidades de la oligarquía de la Isla. El marxismo comienza su retirada cuando se aceptan a las personas con ideas religiosas dentro del partido comunista, en donde ya no es cuestionable la realidad trascendental a partir de la concepción materialista. Dios hace que el materialismo se retire en su propia fortaleza.

La otra parte de la respuesta la tiene la Iglesia Católica, Benedicto viene a Cuba no sólo a darle el tiro de gracia a la ideología oficial del estado, sino a tomar posesión del espacio que la moribunda ideología deja. El estado cubano entierra a la visión materialista de la realidad y abre paso a una visión más teísta de la misma. Por lo dicho por Benedicto XVI, talmente parece que el mismo papa se prepara para llegar al Comité Central en La Habana, entrar en la Oficina de Orientación Revolucionaria, y con ritos de la tradición cristiana occidental convertir el lugar en el de la Oficina de Orientación Religiosa.

En Cuba no hay institución o ideología que pueda servir como el elemento aglutinador de la nación cubana. De la misma forma que el marxismo sirvió al estado cubano después del triunfo de la revolución. La Iglesia Católica es la única institución en Cuba, que puede abrazar a gentes de todos los niveles sociales e ideológicos. Esta es una de las razones de la claudicación del estado cubano.

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Esta relación entre religión y estado no es nada nuevo en la historia moderna, sobre todo en los estados post-totalitarios. El otro caso en que la religión juega un papel similar al que juega en Cuba, lo vemos en lo que pasa hoy en Rusia, donde esa fusión del estado nacional con la iglesia nacional ha dado buenos resultados a su gobernantes. Rusia pasó en cierta manera por el mismo proceso que Cuba en cuanto a la desarticulación de la ideología marxista. Es importante destacar aquí que el mismo fenómeno tuvo dos diferentes evoluciones en los dos países.

Esta relación entre estado e iglesia pueden fomentar el curso natural de la transición económica. Transición que tiene como paradigma el modelo chino de capitalismo en donde paralelo al partido comunista, que monopoliza el poder, convive un capitalismo que ha mostrado ser más efectivo que el existente en occidente. Para esta fase de cambio es necesario la intervención de la Iglesia Católica, hasta que la economía cubana pueda estabilizarse, como en China, y entonces la importancia de la religión comience a decrecer.

Para resumir, sólo queda decir que la visita de Benedicto XVI a La Habana no es más que el triunfo tan esperado desde hace 50 años, el triunfo de la contrarrevolución. Aunque hay que reconocer que la misma contrarrevolución apenas se ha enterado de que ellos son los que han ganado. Lo dicho por Benedicto XVI y la repercusión tenida dentro de la oficialidad cubana significa así de claro que la rendición ideológica incondicional de Cuba.

Pero esta rendición es meramente estratégica, las elites que gobiernan Cuba saben lo importante son los cambios en el mundo de hoy para seguir manteniendo su poder. En gran manera es esto una forma de lo que en política se conoce como gatopardismo. Política que sostiene el lema de "Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi", algo de a lo que la cúpula gobernante cubana sabe muy bien manejar.

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