jueves, 15 de marzo de 2012

Estado de SATS define la emergente academia cubana independiente

Estado de SATS

El problema de la academia cubana viene muy bien reflejado en el programa de “Estado de SATS” del 11 de marzo pasado, que llevó como tema Intercambios Culturales Cuba Estados Unidos.6 El tema más actual y candente no puede ser por la importancia y repercusión que tiene en los dos lados del estrecho de la Florida. Aunque dentro de esas discusiones surge un tema aun mucho más importante y quizás muy fácil de pasarle por el lado que es el estado de la academia cubana en Cuba.

No es un secreto para nadie como la academia en Cuba está construida, allí existen regidos mecanismos de control estatales. El objetivo es crear un sistema académico que sea dócil y sirva a los intereses del estado y el gobierno cubano.

El tema desarrollado, Intercambios Culturales Cuba – Estados Unidos, sirve para entender la situación de la academia cubana. Por lo que el público y los panelistas expresaron ahí puede entenderse que hay una academia cubana independiente en la Isla. Por lo dicho por algunos de los que intervinieron en el programa, se puede entender la problemática de la academia independiente en Cuba desde tres perspectivas, la oficial, la del extranjero y la independiente.

Miremos primero como funciona la academia en el contexto oficialista cubano. Esta tiene sólidas estructuras de control para determinar quienes son aquellos que les pueden servir mejor en momentos como estos de los intercambios. Los métodos de selección tienen, por lo general, en cuenta la lealtad del hombre al sistema y su ideología. Los académicos independientes por esta razón nunca serán legitimados en la Isla.

Yoani Sanchez que estuvo presente en el público describe como funciona el sistema selectivo a partir de su experiencia personal, algo que ilustra el fundamento del por qué la academia oficial cubana nunca reconocerá a la independiente. Cuando ella estudiaba filología hispánica, en los cinco años que duró su carrera, ella vio que llegaron muchas becas a su institución, que provenían fundamentalmente de España. Yoani vio que los que iban siempre eran los más confiables, estos eran entre otros la secretaria general de los jóvenes comunistas, los que pertenecían en particular a la juventud. Yoani vio que los que recibían las becas no eran las más capaces en el ámbito filológico sino los bien definidos ideológicamente y se vieran como claros y confiables. Yoani reconoce que esto es muy lamentable.

Desde el extranjero, se mira a la academia independiente cubana desde un modo muy singular que nos puede sorprender. Muchos de los que hablaron en el evento, tanto del público como del panel, dejaron claro que las academias en el extranjero que tienen contactos de intercambios con Cuba, en casi la totalidad de los casos, le dan reconocimiento a las instituciones académicas oficiales cubanas. Es difícil que a un cubano se le pueda invitar, como alguien en particular, a un centro académico en el extranjero, sin que esta petición pase por la valoración de al menos una institución cubana.

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Hay un aporte a esta idea de Reinaldo Escobar, uno de los presentes en el público, quien dijo que para ser invitado a una universidad extranjera, y citó el caso el de México, tienen todos los trámites que ser a través de una institución académica cubana. Cuando esta invitación es a titulo personal, se hace difícil para la universidad extranjera invitar al académico cubano. Esto se fundamenta en las regulaciones migratorias cubanas que no deja acceder libremente a los ciudadanos cubanos en la Isla a las instituciones académicas extranjeras. Aunque las dificultades no terminan en la Isla, sino que se extienden fuera de ella, como lo es en el caso de México que impone ciertas regulaciones a este respecto.

Otro panelista que aportó una importante valoración fue Andrés Damián Gómez, quien tiene a su cargo el proyecto de Patria Nueva. Andrés Damián ve que el desarrollo del intercambio Cuba – EE.UU. puede darse un giro hacia que en el mismo el intercambio las instituciones norteamericanas consideren al estado cubano y al gobierno cubano como una misma cosa. Esto haría que se pase por alto el reconocimiento de que hay un pueblo que va más allá. Por consiguiente se olvidan de reconocer que hay instituciones que no son reconocidas por el estado cubano. Aunque estas instituciones u organizaciones, que no reconocidas por el estado cubano, cumplen las exigencias para ser incluidas en el intercambio entre Cuba y EE.UU., según los parámetros que exige el gobierno norteamericano.

La situación del intercambio académico no sólo se complica por parte del gobierno y las instituciones cubanas, que serían las que por naturaleza siempre obstaculiza a los cubanos que tienen proyectos independientes, sino que también por la implicación del mismo gobierno norteamericano. Según Andrés Damián el mismo gobierno norteamericano acepta a las personas que vienen de instituciones que el gobierno cubano reconoce. Un ejemplo de ello es la propia experiencia de Andrés Damián, él mismo mostró un papel en el que asegura hay escrita una notificación en la que se le acepta para estudiar ciencias políticas en la universidad de Florida del Sur. Andrés Damián llegó a la Oficina de Intereses Americanas con ese documento para buscar la visa, y en donde recibió una respuesta sorprendente. Le exigieron una carta del ministerio de relaciones exteriores de Cuba. Andrés Damián precisa que este hecho sucedió en 12 de octubre de 2004. Con este ejemplo describió Andrés Damián como el gobierno de Estados Unidos no reconoce las instituciones de la sociedad civil cubana para los intercambios académicos.

Esta perspectiva con la que desde el extranjero se ve a la academia cubana se hace más compleja cuando sale a la superficie que el gobierno cubano sobre todo usa los ambientes académicos estadounidenses para su lucha política e ideológica. Manuel Cuesta Morua, uno de los presentes en el público expresó que en el intercambio académico se están usando métodos de la guerra fría. La academia se usa como un campo de batalla en donde se trata de ganar un poder que el propio Cuesta Morua señala como el “poder blando”. Esta idea se siguió desarrollando con la intervención de Julio Alega, quien explicó también que el gobierno cubano se hace de grupos de influencia en los medios académicos norteamericanos. Esto lo demuestra, según Alega, los espías del gobierno cubano que se han descubierto en el sur de la Florida, los cuales tienen como profesiones las de profesores de universidad y de escuelas. Algo que refuerza la idea de que el tal “poder blando” está rigiendo los intercambios, por consiguiente puede influir en como la academia extranjera mira los independientes en Cuba.

El nudo del problema de la academia independiente esta precisamente en el reconocimiento del estado cubano, que a su vez tampoco reconoce la sociedad civil. Esto trae como resultado que en el intercambio académico los independientes en Cuba queden a un lado. Una por que las instituciones extranjeras se dirigen sobre todo a las instituciones cubanas establecidas, que valga la redundancia están controladas por el estado y el gobierno. Las instituciones extranjeras no van a la dirección de las independientes en Cuba a causa de que las mismas no gozan de legitimidad y aceptación por la oficialidad cubana. Esto es un problema que queda reflejado por algunos de los participantes de Estado de SATS.

Para precisar mejor que esta academia independiente están las palabras de Manuel Cuesta Morua, que en su intervención describe la misma. Ésta se funda en el movimiento disidente y en las agrupaciones que han surgido del mismo. Además del gran aporte que significó el periodismo independiente cubano a forjar las instituciones independientes cubanas, entre ellas las académicas.

Durante el programa se puede escuchar algunas propuestas de solución. Las mismas se asientan en que uno de los problemas fundamentales para la academia independiente cubana está en la legitimidad que no se le reconoce tanto por parte del gobierno y el estado cubano como por parte de las instituciones extranjeras. La solución está en que la academia independiente logre su legitimidad y la aceptación por parte de las academias extranjeras.

Este programa de Estado de SATS, Intercambios Culturales Cuba Estados Unidos, será trascendente no sólo por la importancia de los intercambios, sino porque en los debates del mismo se ha empezado a definir algo tan importante como es la academia cubana independiente. Ojala que el interés por la academia cubana independiente no quede sólo en Cuba, sino que sea un proyecto que se apoye desde otras instituciones, el exilio mismo. Que la misma logre convertirse en instituciones alternativas que sean motor de apertura intelectual dentro de la sociedad cubana, tal como lo demuestra el foro alternativo “Estado de SATS”

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