miércoles, 18 de abril de 2012

Suecia: antisemitismo e islamismo desde una perspectiva mediática

IMG_3545Sinagoga de Munich

La masacre en la escuela judía de Toulouse ha tenido sus repercusiones en Suecia y ha sentado en la palestra pública la situación de esta minoría religiosa. Suecia siempre se ha mostrado como defensora de las minorías que conforman su sociedad. Aunque por lo que se puede leer en la prensa la comunidad judía de Suecia parece quedar fuera del marco de seguridad que se le brinda a las minorías.

Si bien la comunidad judía de Suecia no ha sufrido ningún atentado terrorista como el pasado en Toulouse, la prensa habla de abusos y amenazas. Lena Ponerkörösi, presidenta en el concilio nacional judío de Suecia, describe la situación de esa comunidad en un articulo del 22 de marzo pasado, en la sección al Rojo Vivo, del periódico Svenska Dagbladet. En el artículo se dan las siguientes encuestas sobre el número de denuncias hechas a la policía sueca por los abusos que se han cometido a los judíos en el país. En el 2001 fueron las denuncias 102, las que se extendieron hasta 250 en el 2008 y 161 en el 2010.

En cuanto a la aseguración de los objetivos de la comunidad judía en Suecia ve Lena Ponerkörösi que el gobierno sueco no hace lo suficiente. El gobierno sueco permitió pagar de una vez en el 2012 cuatro millones de coronas suecas, alrededor 350 mil dólares, para la seguridad de los grupos judíos. Esta donación fue bien recibida para perfeccionar las instalaciones de cámaras de vigilancia y los perímetros de protección. Pero en comparación con otros países se trata la cuestión de la seguridad de los judíos de peor forma en Suecia. En Dinamarca recibe la comunidad judía ayuda estatal cada año, en Alemania y Austria es el estado quien se encarga de la seguridad de esa comunidad.

Para Lena Ponerkörösi la amenaza terrorista no tiene plazo fijo, por eso ve ella que hay que tener más sensibilidad con la amenazada comunidad judía de Suecia. La amenaza tiene tales dimensiones que se necesita un plan a largo plazo que vaya mas allá de la de una vez por un año.

Aunque lo que es una amenaza a la comunidad judía se interpreta de otra forma por el político más importante de la ciudad de Malmo, el socialdemócrata Ilmar Reepalu. En unas declaraciones a un medio sueco ha afirmado este político socialdemócrata que es la misma comunidad judía quien tiene la culpa de las acciones violentas que sufren en la ciudad de Malmo. Esto es debido al comportamiento que esta comunidad tiene, por que entre otras cosas no ha tomado distancia del estado israelí en el conflicto del Medio Oriente. Por eso Reepalu ha asegurado que es un error de la comunidad judía misma que los amenacen de muerte y sufran abusos y violencias.

http://www.resume.se/Global/Bilder/Personer/R/reepalu_ilmar.jpgIlmar Reepalu, foto: Resume

Si por un lado las declaraciones de Reepalu son un ataque directo a la comunidad judía de Suecia, hay periodistas que han tratado de justificar al autor de la masacre de Toulouse. Hacia esa dirección se han dirigido los periodistas Göran Greider y Gunilla von Hall, el primero socialdemócrata como Reepalu, aunque la segunda no se podría contar como tal, ya que sirve como corresponsal y columnista en un periódico considerado como burgués para el gusto sueco.

Los dos periodistas describen la supuesta situación de Mohamed Merah, un emigrante obligado a la marginalidad y sin las posibilidades para poder desarrollarse en la sociedad francesa donde vivió. El que seguramente tuvo que sufrir doblemente, por extranjero y por musulmán. Hay que reconocer que a muchos jóvenes extranjeros no les queda otra posibilidad que sobrevivir en los márgenes de la sociedad, postergados muchas veces en los barrios que casualmente son muy parecidos a los del ingenio socialista del este de Europa.

Esto es una realidad, pero no una justificación para que alguien entre en una escuela y desate una masacre de personas, entre ellos niños. Más allá de la marginación y de la mentalidad criminal de Mohamed existe una ideología que ha sido la que el detonador de la masacre. La ideología del islamismo la que se silencia o se habla de ella a medias.

En otros casos, como en el de Gunilla van Hall, intenta como que justificar los hechos. Gunilla habla de una entrevista que ella hizo a Asedien Gaci, líder de la mezquita de Lión, cuando se estaba por decidir prohibición de la burka en el 2010. Asedien Gaci aseguró a Gunilla van Hall que tal decisión podría radicalizar a los musulmanes de Francia desencadenándose en cualquier momento la ira y señalo el problema con la burka como peligroso.

Con Göran Greider sucede también algo muy interesante, la página de Internet que publica su artículo prohíbe que el público deje sus impresiones sobre el mismo. El chat donde los lectores escriben sus opiniones se cierra y las razones que dan son las siguientes: por que se han puesto comentarios ofensivos. Una censura que parece más cercano a la realidad cubana pero que no deja por eso de manifestarse en estos países llamados democráticos.

En otra persona pasaría ser la historia de Mohamed Merah un crimen con doble contenido: racista y de odio. Tres de las personas supuestamente asesinadas por Merah tienen sus orígenes en el norte de África, y en una de las islas del Caribe. Los otros demás cuatro judíos practicantes. Que en Suecia no se condene el genocidio con la fuerza que debería condenarse hace pensar que los crímenes son condenables, no por el hecho en sí, sino dependiendo del sujeto.

http://www.svd.se/nyheter/inrikes/hamndkanslor-kan-vandas-mot-muslimer_6946113.svd

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