sábado, 10 de julio de 2010

El cardenal, el canciller y las excarcelaciones: una mirada desde Suecia

Carlos M. Estefanía, director de Cuba Nuestra,  junto al cardenal Jaime Ortega durante la visita del prelado a Estocolmo. (Foto: Germán Díaz)

No se puede hablar liberación de los últimos presos del grupo de los 75 de 2003 sin antes comentar la opinión que ha sido el mínimo denominador común en la mayoría de los que han opinado o están involucrados en esta problemática: Las liberaciones son una cosa positiva tanto para los presos como para sus familiares.

El pasado 7 de julio se dio a conocer a través de un comunicado de prensa de la revista “Palabra Nueva” órgano de la Arquidiócesis de La Habana que cinco prisioneros serían puesto en libertad y podrían salir de inmediato a España y que otros seis se les trasladaría a centros penitenciarios cercanos a sus lugares de residencia. La noticia viene como una continuidad de las conversaciones que el cardenal Jaime Ortega Alamino sostuvo con el presidente cubano Raúl Castro, el ministro de relaciones exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, y el ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Miguel Ángel Moratinos. El cardenal Ortega Alamino fue informado también, por parte de las autoridades cubanas de que otros 47 prisioneros restantes del 2003 se pondrán en liberta y podrán salir del país. Esta gestión tomará un tiempo de tres o cuatro meses.

Desde hace días medios de comunicación suecos vienen cubriendo el desarrollo de las conversaciones entre la Iglesia y el régimen de La Habana y el papel de España. En el programa “Gomorron Sverige” (Buenos días Suecia) de la televisión estatal sueca se presentaron el viernes 9 de julio, Alexis Gainza, director de Misceláneas de Cuba y la comentadora internacional de la televisión estatal sueca, Eva Elmster, para discutir sobre el tema: “Kuba släpper politiska fångar vad innebär det för landet?” (Cuba libera los presos políticos, ¿qué significa eso para el país?)

Eva Elmsäte, es especialista la antigua Unión Soviética, el Caucazo, África y los países árabes, tiene conocimiento de muchos idiomas entre ellos el español, ella dio respuesta a diversas interrogantes. Una de ellas cómo fue que reaccionó la comunidad mundial ante la noticia de las liberaciones. Las reacciones, según Eva, fueron positivas aunque muchos se cuestionan como será en realidad, pero las respuestas venidas de la Unión Europea y de los Estados Unidos han sido positivas. Esto significa, según Eva, una cierta prueba para el régimen en Cuba que le puede abrir las puertas de una mejor relación con el mundo alrededor.

La otra cuestión que Eva dio respuesta trata sobre la posición de los países de la Europa unida. Según Elmsäter no existe una visión común, por una parte hay lo que ella llama “la falange nórdica” que tiene mayores exigencias en lo referente a los derechos humanos, como Suecia, Alemania y otros más. Esto en contraste con la posición generada por España, la que ha estado en las negociaciones sobre los presos aunque es la Iglesia Católica, según ella afirma, la que está detrás. Y, demerita la posición de España, afirmando que a ésta le conviene que la Unión Europea suavice sus posiciones por los intereses de los negocios económicos y el intercambio económico con Cuba.

Hay que destacar el problema lingüístico que surge de la respuesta Eva Elmsäter, ella polariza la posición Europea entre la falange nórdica Suecia y Alemania, además España e Iglesia Católica. Están clara las distinciones manipulativas de la periodista, la falange nórdica, al incluir Alemania forzadamente, apela a los prejuicios anticatólicos de la cultura luterana. Y se subraya al afirmar que la Iglesia Católica está detrás de la actuación del gobierno de España, como si fueran los tiempo de Franco.

En el diario sueco “Svenska Dagblade” en la seccion internacional, en un articulo firmado por el periodista Jon Pelling, y bajo el titulo “Kubas frigivning av fångarna ger en ny hopp” (La liberación de los presos en Cuba da una nueva esperanza) se da la información aparecida en el diario español “El País” de que el régimen cubano no confiscará las posesiones de los presos.

La emisora del sur de la Florida WQBA 1140 am en su sitio web reproduce parte de los acuerdos entre la Iglesia Católica y el Estado de Cuba. El gobierno de Cuba garantiza que a los presos liberados que abandonen el país no se les serán confiscadas las viviendas. Los familiares podrán regresar cuando deseen y los expresos dependerán de un permiso de entrada.

No todo el mundo ha visto como positivo las liberaciones y los acuerdos tomados entre el régimen y la Iglesia. Una de estas personas, Ninoska Perez Castellón, presidenta de Consejo por la Libertad de Cuba, en unas declaraciones aparecidas en Radio Mambí asegura que la liberación gradual de esos presos políticos es una vergüenza que solo sirve para alargarles el sufrimiento y manipular a sus familiares.

Para Osvaldo Payá del Movimiento Cristiano Liberación las liberaciones no significan que el gobierno está hablando con la oposición. Considera además que si se van a liberar a estos hombres sólo para poder desterrarlos, esto quiere decir que no hay una real apertura, sino una nueva etapa con más presos. Además, señala que si los prisioneros puestos en libertad no pueden decidir sobre sus vidas nada habrá cambiado.

Janisset Rivero del Directorio Democrático Revolucionario Cubano, asegura que se debe tomar el desarrollo de estos acontecimientos con cautela.

Elizardo Sanchez portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional expreso por su parte, en unos medios de comunicación suecos, que las liberaciones no significa que la represión ha terminado. La represión ha tomado otras expresiones, más baja intensidad, arrestos aunque un tiempo más corto.

El presidente de la Fundación Cubano Americana, Francisco “Pepé” Hernández, en sus declaraciones sobre el hecho dijo que, éste es un evento bien recibido. También agregó que, hay que agradecer aquellos que han hecho posible que este hecho sea una realidad.

El papel de la Iglesia Católica en Cuba como mediadora y garante en la reconciliación nacional no es una simple casualidad. El área geográfica y cultural a la que está sujeta la nación cubana, Latinoamérica, la Iglesia Católica juega un papel fundamental en la reconciliación nacional y mediadora de los conflictos. Tal es el caso, por ejemplo de Colombia, en el que la Iglesia está asumiendo un papel similar al de que la Iglesia en Cuba en el esfuerzo por la reconciliación nacional.

En Colombia tiene la Iglesia otras posibilidades no iguales a la de Cuba, allí se fundó la Comisión de Conciliación Nacional (CCN) el 4 de agosto de 1995 por el entonces Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, con el propósito de buscar soluciones políticas al conflicto armado colombiano, ser una instancia para acompañar los esfuerzos de paz del país y crear y facilitar vínculos de encuentro entre el Gobierno Nacional, los movimientos insurgentes y los grupos de autodefensa. La misma es una entidad autónoma e independiente, conformada por representantes de diversos sectores de la vida nacional. La responsabilidad de la presidencia recae sobre el mismo Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.

Para que la labor de la reconciliación y mediación de la Iglesia sea legítima tiene que tener un arraigo popular. No se puede olvidar que hasta en los momentos más represivos contra la religión en Cuba, los 60, 70 y parte del 80, un tiempo de superstición oscurantista contra religión, la Iglesia en Cuba mantuvo la simpatía del pueblo. Hoy día la simpatía se manifiesta abiertamente, vale destacar el gran evento que significó la visita de las reliquias del santo de Turín, Don Bosco, a Cuba, las que recorrieron algunas ciudades de la Isla.

El papel de la Iglesia como mediadora en el conflicto cubano no es sólo por la legitimación popular, sino porque no hay otra organización o partido político que sustituir el papel que realiza la Iglesia en Cuba. La periodista del diario, por cierto nada sospechoso de catolicismo, “El Pais”, Anabel Diez, dijo en un noticiero del canal 24 de la tv española que se muestra en un video:

“Con la cerrazón del régimen castrista hay que ser positivo con la mediación de la Iglesia, que no es la primera vez, y España acompañando porque tiene una relación muy especial y siempre la tendremos, me parece bien que vengan las cinco familias a España y los otros presos en los meses siguientes. Yo creo mejor esto que nada. (…) No hay nadie en la comunidad internacional que consiga nada con el régimen cubano, sólo lo consigue la Iglesia Católica.” Y señalaría también Anabel Diez para subrayar el papel de la iglesia en Cuba en estas negociaciones: “(…) lamentablemente para los cubanos la comunidad internacional tiene poco interés en Cuba, ese es el problema.”

Es importante que se vean las diferencias y las confrontaciones el PSOE y la Iglesia, que conforman el día a día de la España de hoy. Cuestiones tan sensibles y conflictivas como el aborto, la eutanasia y la familia. Estos enemigos irreconciliables han encontrado un punto para la confluencia en Cuba. Cuando dos actores de ideologías tan diferentes coinciden en una solución, se destaca con la objetividad de la misma. Es lo que está pasando en el caso del gobierno socialista español y la Iglesia Católica en Cuba con el papel que han jugado en el proceso de excarcelación de los 75.

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