domingo, 26 de febrero de 2012

La realeza como cultura popular y como alternativa en los regimenes totalitarios

En un gran revuelo mediático nacional se ha convertido l nacimiento de la princesa heredera al trono de Suecia, Estelle Silvia Ewa Mary, ayer 23 de febrero. El nacimiento de la princesa no deja de ser un hecho que produce muchas emociones tanto en la gente común como en los aristócratas, dirigentes religiosos, etc. Pero lo que más llama la atención es que estás instituciones que son las casas reales de los distintos países europeos, y algunos otros como Japón, que tienen su fundamento en tradiciones medievales, conviven con las democracias modernas.

La pregunta sería cómo esto es posible y como aun la gente de estos países, que muchas de ellas se llama a sí misma demócrata, viva aceptando una monarquía. Aceptar la monarquía es aceptar que existan personas que por solo el hecho de nacer en una determinada familia puedan disfrutar de privilegios sobre el resto de los demás ciudadanos.

Orlando 258Blanca Nieves en el Disney de Orlando Fla.

El ideal de la realeza tiene una gran aceptación que llega a la cultura popular. Basta volver la vista a los personajes y las historias de Disney para ver que una gran mayoría de ellos representan a la realeza. Se puede contar La Bella Durmiente, La Cenicienta, Blanca Nieves, entre otras. Cuantas jóvenes no habrán vivido ese sueño de acabar en los brazos de un príncipe y convertirse ellas mismas en princesas.

Esta es una de las formas de entender por qué el modelo monárquico tiene tanta aceptación entre muchas gentes. Aunque bueno, la cultura popular tiende también a sublimizar los sistemas totalitarios, miremos lo que ha hecho Hollywood promoviendo por ejemplo la imagen de Fidel Castro como si el mismo fuese un rey más.

A partir de esta perspectiva, tendríamos los elementos necesarios para afirmar que el modelo monárquico se está expandiendo por el mundo, a lo mejor hasta estén naciendo monarquías de nuevo tipo en muchos lugares del mundo. Si vemos lo que está pasando en China con el partido comunista allí vemos el mismo fenómeno que en los países europeos. Una casta que tiene el monopolio del poder como los nobles y paralelamente permiten una llamada democracia y derechos en mayor o menor medida a sus ciudadanos.

El mismo fenómeno que la cupula del poder en Cuba coquetee con la convivencia de las libertades y derechos, para poder sobrevivir. Esa será la manera del partido mantener su hegemonía y privilegio en Cuba. Tal como los reyes europeos y japoneses hacen sin tener necesidad de ceder el puesto de los privilegios.

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