sábado, 25 de diciembre de 2010

Cardenal Jaime Ortega: Entre arroz con frijoles, identidad cubana e identidad socialista

Según la nota del obispado de la Habana el cardenal Jaime Ortega ofrecería la misa de navidad en la prisión de la Habana, Combinado de Este, el 24 de diciembre. Algunos periodicos alrededor del mundo comentaron la noticia, El Nuevo Herald y el ABC, entre otros. Desde hace algunos años se le viene permitiendo a la Iglesia el acceso a los centros penitenciarios para la asistencia religiosa a los reclusos. La Iglesia apoya a los reclusos que lo soliciten y sus familiares de manera espiritual y material a través del proyecto de la Pastoral Penitenciaria.

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En la Cuba de hoy no hay otra fuerza como la Iglesia Católica para hacerle frente al deterioro humano de estos cincuentas años. Es la única institución en Cuba que cuenta con los medios materiales y espirituales para crear las bases que sirvan para sanar al maltratado espíritu del cubano.

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Uno de los daños provocados en los cubanos, que se le asumen directamente a los cincuenta años de totalitarismo, están en el deterioro de los valores morales y éticos tanto colectivos como individuales.

Los valore éticos y mórales tocan muy de cerca a la identidad de todo conglomerado humano tanto en el aspecto colectivo como en el individual. En lo que respecta a Cuba la identidad tanto nacional (colectiva) como individual ha sufrido un cambio obligado por las circunstancias políticas, económicas y sociales.

Se habla de identidad del cubano y para tratar de definir esto se utilizan diferentes modelos que muchas veces no son satisfactorios. Quizás habría que definir con más claridad que es “identidad” si queremos entender que es la identidad del cubano, o si queremos llegar más allá de comer arroz con frijoles o bailar rumba.

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Immanuel Kant, 1724 – 1804.

La identidad según mucho de los pensadores de la humanidad, como por ejemplo Aristóteles, tiene que ver con la unidad del ser, unidad de una multiplicidad de seres, o la unidad de un ser tratado como múltiple. La identidad vendría a ser que los multiples aspectos se reconocen en una misma persona. En la escolástica se formó el concepto de identidad en la convivencia de cada cosa consigo misma. Para Kant, uno de los grandes revolucionarios del pensamiento humano, la identidad está ligada a la conciencia del hombre de sí mismo. La razón es lo que lo hará entender, es decir identificar o reconocer, que es una unidad dentro de una variedad.

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Arroz con frijoles

Desde el punto de vista religioso, más bien como lo explica la Iglesia en su Catecismo, la identidad de la persona tiene que ver con su escénica y el sentido de su vida. La identidad de la persona descansa en que está creado a imagen y semejanza de Dios y que el propósito del proceso de la vida es llegar a la plenitud de su persona en Dios. Del Catecismo de la Iglesia Católica y de la milenaria enseñanza de la Iglesia se desprende que la identidad, tanto individual como colectiva es un proceso que tiene su meta en la perfección en Dios.

La identidad puede usarse como un arma ideológica, y este “mal uso” puede decirse que trae consecuencias terribles para los que caen en el engaño. Muy bien se puede ejemplificar con el experimento que se ha querido llevar a cabo en Cuba en estos cincuenta años, en donde se ha tratado de implantar una identidad “prefabricada” de revolucionario. El resultado no ha sido más que dejar a la mayoría los individuos en Cuba en un estado de terrible desolación y desorientación en ellos mismos.

Muchas veces como forma alternativa al modelo de la “identidad socialista” se trata de imponer el modelo que muchas veces llaman como el de identidad cubana de “antes”. La identidad que se propone está fundada en lo que pudo ser la maravillosa Cuba de antes de 1959, en donde, supuestamente, los valores éticos y morales serían muy superiores a los que se impondrían después con el comunismo. La tal identidad cubana que supone ser una alternativa a la socialista es en escénica un mismo elemento, aunque los diferentes estados nos hagan pensar que son diferentes.

El intelectual musulmán sueco, Mustafa Can, escribiría en el diario Svenska Dagblade, uno de los de mayor tirada nacional en Suecia, a pocos días del atentado terrorista en Estocolmo, sobre el problema de estas identidades prefabricadas. Mustafa asegura que uno de los problemas de los islamistas es que ellos prometen un programa para que la persona concuerde con él en su totalidad. Estos modelos perfectos son muy llamativos a las personas que buscan desesperadamente una identidad concreta y fija. Estos modelos prefabricados de sociedad e identidad son en realidad ilusiones que sólo crean extremos.

La labor monumental de la Iglesia Católica en Cuba es la de crear el clima para un cambio en los modelos de conducta de las personas y los modelos de cómo las personas deberían relacionarse consigo misma y entre ellas. Los modelos claro están son los de responsabilidad, solidaridad y caridad que surgen del evangelio. Está es una de las razones por lo que a la Iglesia Católica en Cuba no se le puede exigir compromiso político alguno. Un compromiso político conllevaría un proyecto prefabricado y limitado por su naturaleza. El propósito de la Iglesia rompe muchos modelos, porque no está en crear o imponer identidades. Éste va mucho más lejos, el de ayudar a los seres humanos en Cuba en el largo camino de tomar conciencia de su propia identidad, un camino en donde el ser humano se empieza a reconocer a sí mismo, como persona, pero que sólo alcanzará ser conciente de toda su unidad, su identidad, en la perfección junto a Dios.

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