lunes, 14 de abril de 2014

Putin el terrible, el agente de la globalización

Unos de los boletines que suelen llegar a la redacción de Cuba Nuestra, "Lundströms lådan" (La caja de Lundströms), que siempre nos viene recomendando literatura miliar de interés, nos llegó este 12 de abril con la recomendación de dos libros Blixkriget 1939 -1941 (Guerra relámpago 1939 - 1941) y Modern krigföring ( Arte de guerra moderno), ambos libros llevan la firma del antiguo maestro de la escuela superior militar de Suecia, Torbjörn Rimstrand. Tan interesante como los libros son las asociaciones que el creador del boletín y presidente de la biblioteca militar de Suecia, Per-Anders Lundström hace entre la guerra relámpago que Adolfo Hitler llevara a cabo durante la segunda guerra mundial y la anexión de Crimea a Rusia hecha por Putin.

Llama la atención que Lundström encuentre ese paralelo, no muy lejos del que la media ha venido fabricando desde hace tiempo, y de la que no se queda atrás la media en Escandinavia, mucho menos la de Suecia. En donde a la larga lista de atributos que se le han añadido a Putin encontramos los Lundström asegura, el de cercano parecido a Hitler, y de que representa un peligro para el mundo tal como lo representó Hitler. Pero cabe preguntarse hasta dónde se puede sostener un argumento como ese, y que representa en realidad y a quienes sirve la satanización de la figura de Putin en los medios.

La serie de anexiones y conquistas realizadas por Hitler en Europa tuvieron en cierta manera el beneplácito de las grandes potencias. Es el caso mismo de la invasión a Polonia en 1939, hecho que marcara el inicio de la gran guerra, estuvo bajo ese mismo consentimiento y prueba de ello es el histórico pacto Ribbentrop-Molotov. Quizá, tal como Lundström quiere decirnos la historia quiere repetirse en las acciones de Putin, pero no tanto en las acciones relámpagos de Putin, sino más bien en como el poder, en este caso el globalizado utiliza a estos lideres lanzados al estrellato por los medios de comunicación. Más que la guerra relámpago, más que todo el parecido que pueda encontrársele a Putin con Hitler, por qué no se pregunta Lundström sobre que función cumple Putin, a lo mejor la misma que Hitler pudo cumplir, para el nuevo sistema internacional. ¿Significa realmente un peligro para la paz mundial y para Occidente la nueva partición de Ucrania un peligro hoy en 2014, como los significo Polonia en 1939?

Aquí hay hablar de algunas cosas que harían empañar la claridad con que se quiere mostrar la imagen de enemigo de Occidente de Putin. Por donde se empieza a empañar la cosa es precisamente por las finanzas, miren que el mes pasado la bolsa moscovita perdía 5,89% y 7,08% respectivamente, y en el mercado de divisas, el euro superaba por primera vez la barra simbólica de 50 rublos y el dólar alcanzaba 36,85 rublos, batiendo el récord de 2009. Situación que en pocos días se vio superada y al parecer no pasó de ser un susto más de los que se le provoca a las bolsas de valores en todo el mundo. ¿Por qué los bancos occidentales no han castigado a Putin tal como se merece, quitándole todo el apoyo financiero a Rusia y boicoteando la economía de Rusia? ¿Por qué los bancos cuando la crisis en Libia si castigó con rudeza al Gaddafi?

No sólo uno se puede percatar que el mercado de valores y las divisas en Rusia se mantienen estables, sino también que el apoyo y la asistencia monetaria de Occidente a diversos proyectos estratégicos rusos, como lo es la esfera atómica, están todavía intactos. Así se demuestra esto en un articulo aparecido en el diario Svenska Dagbladet, el pasado 7 de abril, del periodista Tobias Brandel, que lleva como titulo Putins kärnenegi får svenskt stöd (La energía atómica de Putin recibe apoyo sueco). En el mismo describe Brandel como el estado sueco invierte millones de coronas suecas para subsidiar proyectos de energía atómica que tienen una relación muy cercana con el presidente Putin. Este apoyo continuaba vigente aún en medio de la intervención a Crimea. Éste es un tema del que ha dado mucho que hablar con anterioridad, y que abiertamente demuestra todo el apoyo que Putin recibe hasta de los que condenan sus actos.

Esta papel de enemigo de Occidente que actúa Putin en los medios de comunicación puede seguir empañándose si volvemos la vista a la situación de las etnias rusas que pueblan las republicas bálticas. Estas minorías sufren muchísimo mas discriminación y repulsa que la que pudieran sufrir los rusos de Ucrania, y todavía, y con todo lo que la situación de los rusos se vuelve difícil en esos lugares, no se ha escuchado a nadie en Rusia, ni en las republicas bálticas hablar del tema. Estamos esperando todavía que el próximo gargajo amenazas de Putin se lo tiren a unas de las republicas bálticas.

Parece que el paralelo que se Lundström le hace a Putin con Hitler y las acciones de guerra relámpago como que no se quedan muy bien pegadas tal como lo hace la propaganda de los medios internacionales de prensa, al menos cuando uno recorre los argumentos que se dan, y se pregunta que valido podrían ser. Aunque Lundström no lo toma en su boletín si hay un paralelo que cabe hacerle a Putin es con el de Osama bin Laden. Aunque pareciera que entre estos dos personajes no hay relación alguna fíjese usted en el significado que los dos tienen como figuras en las que se personaliza el mal.

La Unión Soviética sirvió en su tiempo como materialización de este mal, aunque no sólo lo representara sino que fuera fuente del mal. Con la desaparición de ésta le siguió tomar este lugar al mismo Osama bin Laden, hasta que éste, de forma espectacular e incomprensible desapareciera, tal como parece, físicamente. Este vacío lo ha ido llenando poco a poco Vladímir Putin, a través de los interminables ríos de artículos periodísticos y propagandísticos que han recorrido el mundo. Una verdadera avalancha mediática que muy bien le ha dado una forma que se quiere de Putin. Cualquiera reconoce en el papel de malo que está interpretando Putin una de las mejores dramatizaciones al estilo de Holliwod. Es aquí el más probable paralelo que cabe en el caso de Putin, más que el de un Hitler que pone el peligro la paz y la estabilidad de Occidente, está más que todo para hacer creer que es la personificación del mal.

Teniendo en cuenta esto anterior es un poco difícil entender los temores de Per-Anders Lundström de la tal guerra relámpago rusa. No se puede descartar Dentro de ese miedo se puede muy bien ver una actualización del significado de la antigua Unión Soviética, hoy renovada en la Rusia de Putin. Algo que fue muy factible al implementar los controles internacionales. ¿Pues quién mejor que los comunistas para hacer el trabajo sucio del control? Y, ?qué mejor justificación que la del espanto por el comunismo para implementar reglas y leyes que justifican el control de los ciudadanos? En un mundo donde el Islam radical ya no tiene la energía suficiente para servir de justificación o poder convertirse en la figura del mal.

El verdadero temor que debería tenerse, algo que parece más difícil de advertirse, al menos para Lundström, no está tanto en que Rusia se lance en las guerras relámpagos para conquistar territorios y anexárselos tal como lo hizo Hitler. Más bien, el temor debería fundarse en el papel que el mismo Putin juega como servidor del "Nuevo Orden Internacional", haciéndonos creer ser un hombre que lucha contra el poder global, cuando en realidad resulta ser un agente más al servicio de los poderes de la globalización.

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