lunes, 15 de agosto de 2011

La guerra de los contactos entre Cuba y EE.UU.: más que ideológica, económica

Por estos días ha estado rodando por diferentes lugares de la Internet la noticia de que el senador republicano Ron Paul se ha pronunciado a favor de los contactos entre Estados Unidos y Cuba. La noticia no pudo ser menos oportuna cuando otro congresista republicano, Mario Diaz-Balart, trataba de llevar a la aprobación una propuesta que limita los viajes y las cantidades de dinero que se pueden enviar a Cuba.

http://freepeoplefront.com/wp-content/uploads/2011/08/Ron-Paul.jpgSenador republicano Ron Paul.

Los argumentos en contra de los contactos entre Estados Unidos y Cuba son que esto beneficiaría económicamente al régimen de la Habana. Esto significa que dicho régimen recibiría el dinero suficiente para poder mantener su maquinaria represiva y así el transito a las democracia en la Isla se retrasaría.

Esto anterior se confronta con el argumento de que el proceso democratizador en Cuba pasa por una apertura desde el exterior. Esto significa que las posibilidades de intercambios con el mundo se abran, especialmente con los cubanos residentes en Estados Unidos.

Lo que se trata con esto es que los cubanos de la Isla tengan más independencia económica respecto al estado cubano. Las remesas desde fuera es un elemento que ayuda a acentuar la independencia de los individuos frente al estado además de aliviarle las penurias de la vida cotidiana. La independencia del individuo respecto al estado estimularía el proceso democratizador en la Isla.

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Si bien se propone reducir la cantidad de dinero que los cubanos residentes en Estados Unidos pueden enviar a sus familiares, la ayuda a los disidentes institucionales parece no limitarse. Para estos últimos no se propone ninguna reducción del dinero que pueden recibir.

Si en caso de que se produjera la reducción del dinero que los residentes en el exterior pueden enviar a sus familiares y que se mantenga el flujo de dinero a los disidentes, entonces se crearía un problema ético muy parecido al que existe en el sistema cubano de los estímulos.

Este sistema de estímulos premiaba a los que mantenían una actitud leal a la ideología del sistema socialista. Recuérdense las asambleas de los centros de trabajos, por ejemplo, cuando se iba a distribuir un efecto eléctrico. Los más a fines con el sistema eran a quienes se les otorgaba tales derechos. El peligro que aquí amenaza es que la disidencia se torne un merito para recibir, en vez de efectos eléctricos, el dinero, que otros no recibirían por no tener el supuesto merito de ser disidente.

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Efectos electrodomesticos, causas de cruentas discuciones en los centros de trabajo en Cuba. Sólo los de verdaderos méritos revolucionarios podían tener acceso a ellos. Foto: Habanero2000

Si como se argumenta en muchas ocasiones, que el dinero que los residentes en el exterior van a caer a manos del estado cubano, y que por eso se debe impedir que este fluya a la Isla, no deja el dinero que se le envía a los disidentes también acabar en las manos del mismo estado cubano. Esto es muy fácil de comprobar sólo preguntándose uno que posibilidades tiene un disidente cubano que ha recibido dinero del exterior de gastar este en un lugar en Cuba que esté fuera del alcance del estado cubano.

Esta es una batalla que el estado cubano tiene por lo general las de ganar. Pero más que las posibles ventajas o desventajas que le pueda causar el dinero al estado cubano, lo más importante sería ver como ese dinero puede influir en la gente en Cuba. Todo depende de a quien tengamos en mente como receptor del dinero.

La perspectiva económica ha desplazado en ambos lados del estrecho de la Florida a la ideológica. Cuando se mira la flexibilización de Obama de las relaciones con Cuba se puede ver un interés partidista de los demócratas en esto. Pero cuidado, la acción de Ron Paul puede significar que los intereses de los norteamericanos no están en estos momentos concentrados en la lucha ideológica. Más bien parecen que estos intereses están premiados por las ventajas económicas que se obtuviese en Cuba. Esto más que seguro será un interés transpartidista ligado a los grupos de poder económicos, que son los que en las sociedades capitalistas, tienen el poder de dedición.

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